Columnistas

Imagen de la ingeniería colombiana: ¿error técnico o corrupción?

1/2
Imagen de la ingeniería colombiana: ¿error técnico o corrupción?
Gustavo Andrés Marín Correa es Ingeniero Civil de la Universidad Nacional y Tecnólogo en Gestión y Formulación de proyectos con amplia experiencia en el sector público. Hijo de abejorraleños y oriundo del Oriente Antioqueño.

 

Durante los últimos tres años, la prensa colombiana ha registrado grandes desastres de la construcción de infraestructura y vivienda, como es el caso del puente Chirajara en la vía al Llano, el Edificio Space, el edificio Altos del Lago en Rionegro, el Edificio Blas de Lezo en Cartagena, entre otros.

Esto lleva a la opinión pública a pensar que la ingeniería colombiana está sufriendo una crisis de imagen profesional en la que falla la aplicación de las normas y técnicas de construcción, de los conceptos académicos y, sobre todo, de la ética. Pero, ¿qué quiero decir con esto? Que no solo es necesario aplicar lo aprendido en las escuelas de ingeniería y arquitectura, sino también lo aprendido como seres humanos que integramos una sociedad.

Recientes investigaciones sobre lo ocurrido, concluyen que las causas de las fallas estructurales se deben a la mala calidad de los materiales, a los diseños con estructuras supremamente esbeltas para ahorrar materia prima y la falta de supervisión en los procesos constructivos. Bajar los costos de un proyecto de manera excesiva concluye definitivamente que la causa no es la ingeniería, sino la corrupción en las obras.

Pero no es culpa de las universidades. Un ejemplo de ello es es la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, que nos dejó una herencia tatuada en nuestra formación y emblema de la misma institución: “trabajo y rectitud”. El ingeniero Juan de la Cruz Posada fue quien propuso adoptar el lema de la entonces Escuela Nacional de Minas, hace ya más de 100 años, y aún es pilar de trabajo para la ingeniería nacional.

No se puede mencionar la Escuela Nacional de Minas sin hablar de su contribución al desarrollo de la industria de la construcción y las empresas más emblemáticas, al impulso de la ingeniería, de los primeros proyectos viales, hidroeléctricos, acueductos, ferrocarriles, aeropuertos y a la introducción de conceptos de administración y planeación del país.

La ingeniería colombiana desligada de la corrupción sería potencia en la región continental, sin embargo, seguirán ocurriendo desastres en las obras de construcción si sigue el clientelismo, el desfalco económico de los proyectos y si se aceptan coimas o sobornos a cambio de adjudicar contratos.

No existe crisis en el sector de la industria de la ingeniería, lo que existe es un constructo del pensamiento corroído por la cultura de la ilegalidad, de generar ingresos de forma fácil a nivel general y no en las capacidades técnicas del profesional de la ingeniería.

 Continúa Leyendo


Powered by
Arriba