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Ser líder social no puede ser delito

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Ser líder social no puede ser delito

Por Juan Alejandro Echeverri

Para el Estado somos delincuentes, incluso si demostramos lo contrario. Sabemos –aunque a veces nos hagamos los que no–  que corremos el riesgo de recibir esta clase de malas noticias en cualquier momento.

A Ancisar lo detuvieron el viernes 8 de marzo en San Francisco. Cuenta una persona que compartió con él minutos antes de la captura, que conservaba el humor y la sonrisa silvestre y contagiosa de siempre. Ancisar en ningún momento sintió que estuviera en peligro su libertad –capaces somos de ocultar cualquier cosa, menos una conciencia intranquila, pienso–.

Por tráfico de estupefacientes, uso de menores para cometer delitos, y por una escopeta que encontraron en su casa ubicada en la vereda Boquerón, por eso lo privaron de la libertad. A Ancisar que se calzaba las botas para llegar a lugares a los que al Estado nunca le ha interesado llegar. A Ancisar que se ponía de ruana las mismas montañas que hoy lo reclaman. A Ancisar que se vengó de la violencia que lo victimizó, ingeniándose cosas para que los pelados permanecieran en el territorio y no fueran arrebatados por la delincuencia. A Ancisar que nunca pasó por la Universidad, pero le sobra eso que le falta a quienes posan de intelectuales: humildad, solidaridad, tesón, y amor por la tierra que pisamos e injuriamos.

Ancisar había hecho un llamado de atención por el aumento del consumo y la comercialización de drogas en el municipio, y al parecer eso resultó incómodo para algunos. Incluso una persona que declaró en su contra había sido denunciada por él ante las autoridades. De esta noticia nada bueno puede sacarse, pero ojalá fuésemos capaces de mirar más allá del simple titular.

El Oriente Antioqueño, al igual que el país entero, está colonizado por el microtráfico. El cual es solo un eslabón de la cadena que tiene a paramilitares y bandas criminales a la cabeza. Cada tanto las autoridades en el Oriente desmantelan un laboratorio y realizan capturas masivas, medidas que son efectivas para promocionar falsa seguridad y poco contundentes para erradicar el problema.

El consumo y venta de drogas hace parte de ese grupo de temas camuflados por la información institucional y las noticias políticamente correctas que circulan en la región. La opinión pública naturalizó el problema, y las administraciones municipales parecen reconocerse incapaces de diseñar políticas públicas que ataquen el control territorial que ejercen los grupos al margen de la ley, y a su vez desincentiven la participación de los jóvenes en la cadena de comercialización y consumo.

El Alcalde, los concejales, el Párroco, el Coordinador del colegio y otros sanfranciscanos dan fe de que Ancisar, además de promover circuitos económicos de producción agrícola limpia, oponerse a la pequeña central hidroeléctrica que piensan construir sobre el Río Santo Domingo, defender los derechos y la sabiduría ancestral del campesinado, emprendió medidas y acciones, no boletines ni sloganes, para combatir el microtráfico. La justicia lo sancionó por eso.

Condenar a Ancisar es también condenar a todo el movimiento social de San Francisco y del Oriente Antioqueño que lo respalda, y que junto a él, día a día, trata de materializar un mundo menos injusto, menos indigno, menos burdo y menos feroz.

Juan Cárdenas encontró las palabras con las que nosotros tratamos de justificar a personas como Ancisar: “Los líderes sociales son en realidad creadores o sanadores de los territorios. Esa palabra, territorio, debe entenderse como una construcción intelectual, ecológica, política, cultural, donde las alternativas económicas están ligadas a unos usos responsables de la tierra y los recursos (…) Quienes ordenan estos asesinatos [y estas capturas] buscan destruir las ideas, el conocimiento, la experiencia, en definitiva, el futuro de las comunidades”.

Cada día afloran razones para creer que la justicia opera en favor de los verdaderos criminales. Ancisar merece libertad porque ser líder social no es un delito; delito es encarcelar a la persona que lo sea.

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Las ideas y opiniones aquí expresadas son responsabilidad de sus autores y no reflejan los puntos de vista de mioriente.com

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